La decisión que puede marcar el éxito para el evento de tu empresa
Partiendo de la base de que los cuñados los carga el diablo (y todos tenemos uno), en la mesa de reuniones, cuando después de tres horas debatiendo se llega a la decisión de que hay que organizar un evento (congreso, convención, aniversario…) en la empresa, al responsable de marketing o comercial, que le ha tocado el marrón de su vida, siempre se le viene a la cabeza dos ideas mientras se sienta en su mesa y se echa las manos a la cabeza: ¿Contrato a una agencia de organización de eventos o se lo digo a mi cuñao?

Organizar un evento corporativo no es un favor: es una responsabilidad
Y ahí, justo ahí, empieza la tragedia.
Porque tu cuñado es muy apañado… pero tu evento no es un experimento. Un evento es otra cosa. Un evento es tiempos, proveedores, nervios, imagen de marca, tu LinkedIn durante los próximos tres meses y cero margen de error.
La agencia vive de esto. Tu cuñado lo hace “por echar una mano”.
Por qué organizar un evento de empresa es mucho más complejo de lo que parece
Organizar un evento es un trabajo complejo que requiere método, planificación y responsabilidad.
- Responde ante errores e imprevistos
- Tiene procesos claros y probados
- Asume responsabilidades reales
Porque cuando algo falla, no vale con decir “bueno, no pasa nada” ,“Qué raro… a mí en casa sí me funcionaba.”
Una agencia profesional:
- Planifica cada fase con antelación
- Controla cronogramas y presupuestos
- Anticipa riesgos
- Tiene plan A, B y C
Un evento es tu empresa en directo. No hay edición, no hay segundas tomas. Si algo sale mal, no solo sale mal…sale en stories.
Disfrutar del evento o sobrevivir a él: la diferencia entre delegar bien o mal
Pero también, además de comerte el marrón, te gustaría durante el evento saludar, conectar, comer caliente, crear sinergias…si el evento lo lleva tu cuñado, tú estás pendiente de todo, no hablas con nadie, no disfrutas, no comes, no respiras, no vives, y rezas para terminar cuanto antes sin ningún meme o drama con tu jefe a la mañana siguiente.
Con una agencia, los problemas se solucionan profesionalmente.
Con el cuñado, se arrastran para siempre. Porque luego hay comidas familiares y en Navidad…silencio incómodo.
Conclusión
No es que tu cuñado no valga. Es que tu evento vale demasiado.
Para la comunión, la barbacoa o el karaoke: tu cuñado.
Para un evento que representa a tu empresa: una agencia profesional.
La familia lo agradecerá. Tu marca, también.
Y ya que has llegado hasta aquí y te lo hemos dejado claro, en Moeve Marketing y Eventos llevamos más de treinta años creando experiencias inolvidables donde no solo disfrutarás, sino que tu jefe te lo agradecerá de por vida.




